Norwegian Wood (2010) es la última película de Tran Anh Hung, cineasta francés - vietnamita conocido mundialmente por su premiada ópera prima El aroma de la papaya verde (1993)
Esta película generó expectativas antes de su estreno, porque se basa en la novela homónima (también conocida como Tokyo Blues) de Haruki Murakami, autor de culto. Por esta misma razón, el filme no ha sido apreciado por parte de los conocedores de la obra de Murakami, pero en mi caso, no habiendo leído el libro, me pareció una película muy bien lograda en cuanto a su capacidad para lograr transmitir emociones fuertes y la interesante puesta en escena, aunque a veces resulte un poco recargada.
Asiacine
El grillo en la jaula de marfil
sábado, 11 de febrero de 2012
miércoles, 18 de enero de 2012
The Flowers of War (Jin líng shí san chai, 2011)
Se trata de la concreción del proyecto antes anunciado por el popular y prolífico Zhang Yimou, cuya novedad es la colaboración con el también popular actor estadounidense Christian Bale.
Se trata de una película que retoma el tema de la masacre de Nanking, abordado recientemente en el cine en al menos cuatro producciones, todas ellas desde la perspectiva ya sea de las víctimas civiles o de la horrorizada mirada de un extranjero atrapado en el conflicto.
En esta película, Zhang Yimou se vale del hecho histórico para elaborar un drama ficcionado y adornado, como en su oportunidad lo hiciera Spielberg con Schindler's list. No queda claro cuanto de lo que se narra en The Flowers of War es cierto y cuánto es ficción, pero queda claro que no se trata de una película de reinvindicación histórica o cine político ni mucho menos.
Se trata de una película que retoma el tema de la masacre de Nanking, abordado recientemente en el cine en al menos cuatro producciones, todas ellas desde la perspectiva ya sea de las víctimas civiles o de la horrorizada mirada de un extranjero atrapado en el conflicto.
En esta película, Zhang Yimou se vale del hecho histórico para elaborar un drama ficcionado y adornado, como en su oportunidad lo hiciera Spielberg con Schindler's list. No queda claro cuanto de lo que se narra en The Flowers of War es cierto y cuánto es ficción, pero queda claro que no se trata de una película de reinvindicación histórica o cine político ni mucho menos.
martes, 17 de enero de 2012
The Front Line (고지전 Go-ji-jeon, 2011)
The Front Line (2011), retoma el tema de la guerra entre el sur y el norte en Corea en los años 50, haciendo gala de un nivel de producción que nada tiene que envidiar a las más sofisticadas películas de Hollywood y elaborando una vez más un discurso antibélico a partir del conflicto.
Si bien tiene explosiones, balas trazadoras, mutilaciones y en general todo aquello que suele verse en cualquier cinta de guerra desde que Spielberg filmó Saving Private Ryan, esta película de Jang Hong no abusa de eso y tiene su buena cuota de melodrama bastante bien estructurado.
Si bien tiene explosiones, balas trazadoras, mutilaciones y en general todo aquello que suele verse en cualquier cinta de guerra desde que Spielberg filmó Saving Private Ryan, esta película de Jang Hong no abusa de eso y tiene su buena cuota de melodrama bastante bien estructurado.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Poetry (Poesía)
Dirigida por el respetado Lee Chang-dong, Poetry, ganadora del premio al mejor guión en Cannes, viene a confirmar una vez más el boom creativo por el que está pasando el cine coreano.
Poetry es un delicado y fino ensayo sobre el dolor y la búsqueda del sentido de las cosas en el ocaso de la vida de Mija, la protagonista (notablemente interpretada por la actriz Yun Jung-hee), que a sus 66 años, enfrentando un Alzheimer incipiente, trata de iniciarse en la poesía, para lo cual ingresa a un curso.
domingo, 25 de diciembre de 2011
Encontré al diablo (I Saw The Devil, 2010)

Director:
Jee-woon Kim
Guión: Hoon-jung Park
Reparto: Lee
Byung-hun, Choi Min-sik, Jeon Kuk-hwan, Oh San-ha, Kim Yun-seo, Choi Moo-sung,
Kim In-seo
El cine coreano de la última década ha logrado posicionarse
en el mundo como un cine violento y visualmente sofisticado. En esta película, Jee-woon
Kim hace gala de ello, valiéndose de la colaboración del notable experto en
maquillaje Kwak Tae-young con quien ya había trabajado anteriormente en la irregular
película de terror Historia de dos Hermanas (A Tale of Two Systers, 2003).
martes, 14 de junio de 2011
Cine e identidad
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| Maggie Cheung en Hero, de Zhang Yimou, 2002 |
Es una de las pocas disciplinas en las que conviven de manera más o menos armónica la dimesión de producto de entretención para las masas, herramienta de propaganda y medio de expresión artística.
Esta complejidad del cine como medio de expresión se ha ido forjando a lo largo de poco más de un siglo en occidente, producto de las grandes depresiones económicas en los EEUU y Europa, las guerras mundiales y el período de entreguerras, la postguerra, la revolución cultural de los 60´s, etc. Producto de dichos grandes procesos sociales son el expresionismo en la Alemania de Weimar, el Neorralismo en la Italia de post guerra, la Nouvelle Vague en Francia, El cinema Nuovo en Brasil, etc.
En cualquier texto básico de historia del cine, estos son los temas que se desarrollan, pero poco y nada se habla de cine oriental, entendiendo por tal al cine de Japón, Corea, Hong Kong, Taiwán, China (R.P) y Tailandia. A menudo el análisis de estos cines queda excluido, no obstante tener una rica historia, llena de películas y de directores que equiparan en belleza, calidad y complejidad a los grandes clásicos de Europa y EEUU. Esta exclusión del cine de oriente en los textos occidentales se ha dado durante años por simple desconocimiento, dado el difícil acceso a ese cine, lo que ha ido cambiando en los últimos años gracias a las tecnologías digitales.
En el caso del cine japonés, por ejemplo, este desconocimiento tiene que ver con el hecho de que durante la guerra y posterior ocupación americana, gran parte del cine que se había hecho hasta ese momento simplemente desapareció en las hogueras de los promotores de la occidentalización. En el caso de Taiwán y Hong Kong, el desarrollo del cine fue mucho mas tardío y se limitó en sus inicios a imitar y copiar al cine de Hollywood, por lo que fue durante décadas simplemente fue ignorado por la academia. El cine de Hong Kong hasta hace pocos años era conocido solo por las películas de Kung Fu protagonizadas por Bruce Lee y no fue sino hasta inicios de los 90 cuando adquirió mayor reconocimiento internacional gracias a directores como John woo (The Killer), Johnie To (Election) y Wong Kar-wai (Con ánimo de amar), quienes lo internacionalizaron.
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| The Killer, de John Woo, 1984 |
Estos cines, al igual que ocurrió en Japón y Corea, tienen todos en común el haber pasado por procesos de innnovación en lo temático y narrativo, a menudo gatillados por cambios sociales y económicos que hacían necesarias dichas innovaciones, en un contexto de búsqueda de una identidad propia por parte de sus pueblos. No es de extrañar que los cines de Hong Kong y Taiwán se hayan desarrollado tanto más que el cine de China (R.P), dado que ambos territorios están en una búsqueda intensa de identidad. Lo mismo ocurrió en Corea del Sur, que ha pasado por dramáticos procesos de ocupación, cambios culturales, guerra civil, etc, reflejando el cine todos los cambios que esos procesos conllevan.
Es el caso del cine de Park Chan-wok (Joint Security Area, Old Boy, Sympathy for Mr. Vengeance), donde el trasfondo de las historias tiene que ver con la esquizofrenia que dicho país vive.
Mejor ni hablar del cine japonés, ya que da para una tesis de doctorado, pero hay ejemplos increíbles de innovaciones en lo narrativo, en los estético, en el discurso y en definitiva en la manera de presentar una determinada historia. El conflicto entre lo moderno y las tradiciones, hermosamente abordado en el cine de Ozu (Historias de Tokyo), por ejemplo, o la cruda violencia y a la vez la belleza presentes en el cine de Takeshi Kitano (Violent Cop, Hana Bi), o las reflexiones en torno al rol de la mujer en la sociedad nipona en el cine de Mikio Naruse (When a woman ascends the stairs), todos y cada uno de ellos dan para un notable estudio.
En el cine de Japón también hubo una nueva ola de jóvenes y atrevidos cineastas, entre los que se cuenta el polémico Nagisa Oshima (Gohatto, El imperio de las pasiones), del cual es posible ver en youtube su documental 100 años de cine japonés.
En suma, no es posible aproximarse a estos cines sin entender la historia de sus naciones ni los procesos de cambio social que las han ido forjando a lo largo del siglo 20, siendo posible ser espectadores, a través del cine, de procesos que en estos momentos están teniendo lugar. En este sentido Corea, China (R.P. continental) y Hong Kong son los más dinámicos.
sábado, 16 de abril de 2011
Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas.
Recientemente premiada con la Palma de Oro en Cannes 2010, Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas, el último trabajo del artista visual tailandés Apichatpong Weerasethakul, es una cinta extraña, fuera de todos los cánones del cine al que estamos acostumbrados.
La cinta narra varias historias, cada una ocurriendo en diferentes épocas, sin elipsis ni transiciones, simplemente pasando de una a otra. La historia principal es la de un hombre enfermo terminal de una afección a los riñones, que decide pasar sus últimos días en su propiedad ubicada en la selva de Tailandia. Allí medita en torno a la muerte y los errores cometidos en su vida, en medio de una selva misteriosa e hipnótica que lo envuelve todo. Los fantasmas de su mujer y de su hijo se le aparecen, re estableciéndose de manera natural la relación que existía con ellos, como si nunca se hubieran ido. Esto nos habla de la cultura de un país donde lo sobrenatural no es tal, sino que es algo absolutamente aceptado como parte de la existencia.
La película es lenta, no hay tensión, no hay un conflicto y por lo tanto puede resultar aburrida para el espectador desprevenido, pero es muy interesante el juego que hace Weerasethakul entre la cadencia de las imágenes y el sonido, sobre todo cuando la familia del hombre enfermo lo acompaña a una cueva en la selva donde decide ir a morir.
No se cómo lo consigue el director, pero logra hacer entrar al espectador en una especie de trance o ensoñación, como cuando filma en un plano general la conversación de Bonmee con su familia en una mesa en la noche, con el sonidos de los grillos de la selva y otros irreconocibles muy nítidos. O cuando el grupo familiar se adentra en la selva para acompañar a Bonmee a su última morada y entran en una cueva que brilla en la noche. No hay diálogos ni música incidental, la cámara se mueve lentamente, y hasta que no se rompe el encanto con la voz de uno de los personajes, no nos damos cuenta que hemos sido transportados dentro de esa cueva, en medio de la selva.
Algo similar ocurre con la también aclamada Tropical Malady (2004), película anterior de Weerasethakul, que también trata sobre la selva como catedral de misterios ancestrales y las cavernas como lugares de redención. Tropical Malady tiene uno de los momentos más hermosos que me ha tocado ver en el último tiempo, cuando el cazador se enfrenta a la bestia en la noche de la selva.
Para mi el cine de Weerasethakul no es la reinvención del séptimo arte como algunos pretenden, pero si creo que es una nueva manera muy interesante de hacer cine y es ciertamente un aporte a un medio actualmente dominado por una industria estridente donde no hay secuencias que duren más de 2 segundos, ni espacio para sentir la experiencia de ir al cine.
Si fuera posible establecer alguna comparación, diría que el trabajo de Weerasethakul va en la linea del cine del mexicano Carlos Reygadas (Japón, Luz Silenciosa) y en alguna medida, aunque menor, hay algunos elementos del cine de David Lynch.
No tengo esperanzas de ver esta película en las salas locales ni en el cable, por eso no tengo mas remedio que recomendar el persa Bio Bio para quienes deseen verla o, para los mas pudientes, amazon.
jueves, 14 de abril de 2011
Kitano y el reencuentro con la yakuza
Luego de haberse perdido durante algunos años con realizaciones alejadas de lo que mejor sabe hacer, Beat Takeshi vuelve a sus orígenes con Outrage (Autoreiji en su fonetización japonesa), su última producción. Se trata de una violenta película con los peores yakuza que se hayan visto en mucho tiempo y algunas de las más desagradables escenas de asesinatos y torturas, una en particular que involucra herramientas dentales.
Si bien es un retorno a lo grande de Kitano al cine de mafia, está lejos de ser como Hana Bi (Flores de Fuego, 1997) su mejor película. Outrage carece de la poesía que tenía esa maravillosa reflexión en torno a la muerte, la violencia y el amor fraterno, no obstante posee los elementos característicos del cine de Kitano, incluido el personaje de rostro inexpresivo y el tic en el ojo que es su marca registrada. La película narra las intrigas y traiciones entre los miembros de la mafia japonesa, en una sangrienta lucha por el poder entre dos familias de yakuzas, cuyos líderes son manejados por el jefe máximo para enfrentarse entre sí y quedarse con el territorio de ambas. Se puede decir que está mas cerca de Brother (2000) en cuanto al festín de violencia que ofrece, dedos cortados, balaceras abundantes, palillos chinos en la oreja y cosas por el estilo.
No obstante, por la maestral orquestación de personajes y el manejo de la tensión a lo largo del film, se trata de cine de calidad que llega de la mano de este gran cineasta, quien recientemente se había perdido con películas intragables como Blood and Bones (2004, dirigida por Yôichi Sai y protagonizada por Kitano) y The Takeshis (2005) una extraña película que habla de la dualidad entre el actor y su personaje, demasiado personal.
Ya está en preproducción Outrage 2, la que esperamos llegue pronto a los video club de Santiago, ya que no hay esperanza de verla en cines.
Si bien es un retorno a lo grande de Kitano al cine de mafia, está lejos de ser como Hana Bi (Flores de Fuego, 1997) su mejor película. Outrage carece de la poesía que tenía esa maravillosa reflexión en torno a la muerte, la violencia y el amor fraterno, no obstante posee los elementos característicos del cine de Kitano, incluido el personaje de rostro inexpresivo y el tic en el ojo que es su marca registrada. La película narra las intrigas y traiciones entre los miembros de la mafia japonesa, en una sangrienta lucha por el poder entre dos familias de yakuzas, cuyos líderes son manejados por el jefe máximo para enfrentarse entre sí y quedarse con el territorio de ambas. Se puede decir que está mas cerca de Brother (2000) en cuanto al festín de violencia que ofrece, dedos cortados, balaceras abundantes, palillos chinos en la oreja y cosas por el estilo.
No obstante, por la maestral orquestación de personajes y el manejo de la tensión a lo largo del film, se trata de cine de calidad que llega de la mano de este gran cineasta, quien recientemente se había perdido con películas intragables como Blood and Bones (2004, dirigida por Yôichi Sai y protagonizada por Kitano) y The Takeshis (2005) una extraña película que habla de la dualidad entre el actor y su personaje, demasiado personal.
Ya está en preproducción Outrage 2, la que esperamos llegue pronto a los video club de Santiago, ya que no hay esperanza de verla en cines.
jueves, 17 de marzo de 2011
HAPPY TOGETHER, Revisando a Wong Kar-Wai
Los directores que, como Wor Kang Wai, han desarrollado una carrera sólida y un estilo y lenguaje propios a lo largo de su carrera, ofrecen al cinéfilo la oportunidad de revisar y visitar nuevamente sus películas pasadas. Es el caso de Happy Together (1997) tal vez la única película en la historia que habla de una pareja de homosexuales chinos en Buenos Aires.
Los protagonistas, Ho Po-Win (Leslie Cheung) y Lai Yiu-fai (Tony Leung) quienes llegan a Buenos Aires en una especie de punto final de un viaje que se inició antes del comienzo del film, en un fallido intento de llegar a las cataratas de Iguazú, tan fallido como los reiterados esfuerzos por mantener viva una relación enfermiza y en estado Terminal.
La película habla del fracaso del amor, de la tristeza del final de una relación, cuando no hay mas remedio que la separación definitiva. El hecho de que esto le ocurra a una pareja de homosexuales chinos en una ciudad y un país totalmente extraños para ellos, literalmente en las antípodas de su propio hogar, acrecienta la sensación de soledad y desamparo ante el inminente quiebre. Los intentos de Ho Po Win por reflotar la relación se sienten patéticos e infantiles. La imponente imagen en azul de las cataratas de Iguazú en cámara lenta al inicio de la película, es como la fuerza incontenible de la fatalidad.
Para el espectador latino puede resultar extraña la representación que hace Wong Kar Wai de Buenos Aires, una ciudad que en esta película, lejos de ser protagonista es un actor muy secundario. De hecho la película podría haber transcurrido en Santiago o en Quito, o en cualquier lugar del mundo que fuera totalmente ajena para sus protagonistas. Lo único que parece justificar la elección de Buenos Aires es que la película, como el tango, habla sobre trágico y fatal destino de una relación sentimental.
Como siempre sucede en las películas de Wong Kar-wai, la selección de temas incidentales ofrece un excelente contrapunto y complemento de la acción, reforzando la mayoría de las veces la representación de los sentimientos de los protagonistas.
domingo, 30 de enero de 2011
WHEN A WOMAN ASCENDS THE STAIRS (1960)
Una buena manera de adentrarse en el mundo del director japonés Mikio Naruse, catalogado por Cahier du Cinema como uno de los “cuatro grandes” junto con Akira Kurosawa, Yasujiro Ozu y Kenji Mizoguchi, es a través de esta película, que contiene algunos de los elementos que caracterizan lo más relevante de su filmografía.
When a woman ascends the stairs, una de sus películas más celebradas, fue realizada en el ocaso de la larga carrera de un director (murió de cáncer en 1969) que fue tardía y póstumamente reconocido (o mejor dicho, descubierto) en occidente, debido a la escasa distribución de su trabajo fuera de Japón, al considerarse que tocaba temas demasiado “japoneses”.
Pero el destino quiso que su obra llegara a occidente y fuera entendida por el público ya que por cierto trata de temas universales en un envoltorio japonés. When a woman ascend the stairs es un retrato del Tokio de los años 60, en un Japón transformándose vertiginosamente en potencia económica, con una clase media aburguesada constituida por hombres, profesionales que compiten por ganar más dinero en un mercado lleno de oportunidades para hacerlo y que acuden cada día después del trabajo a las casas de relajo ubicadas en un sector de Tokio, a beber sake y divertirse con alguna de las geishas modernas del lugar.
La película es protagonizada por Hideko Takamine, quien interpreta a Keiko, la administradora de uno de estos locales. Debido a su carácter más reservado y su estilo más formal (viste kimono mientras el resto de las mujeres visten ropas modernas), Keiko se ha ganado el respeto de su clientela y del administrador del lugar, interpretado por el actor Tatsuya Nakaday, más conocido en occidente por sus roles posteriores en películas de samurai como Kagemusha y Hara Kiri.
Keiko lucha cada día por mantener su integridad ejerciendo una profesión que detesta y que la obliga a mantener permanentemente una sonrisa en su rostro para evitar que sus clientes se vayan a la competencia. Esta carga se hace más pesada cuando comienza a vivir una crisis al darse cuenta que se está acercando a la treintena y debe tomar la decisión de independizarse y tener un local propio o bien casarse. El problema es que ningún hombre respetable se casaría con una mujer de su condición y no tiene dinero para independizarse. La historia se desarrolla en torno a este conflicto y a partir de la decisión de Keiko de generar un cambio en su vida, lo que la lleva a vivir una serie de frustraciones. El relato se va elaborando entonces como una reflexión sobre el rol que cada a cada uno le toca vivir en el mundo y la aceptación.
Cada día al llegar al trabajo Keiko debe subir las escaleras del bar, siendo esta una acción que se le hace más y más pesada dado que le recuerda el apremiante paso del tiempo. Naruse inteligentemente nos muestra a Keiko subiendo las escaleras del bar a intervalos regulares de tiempo a lo largo de la película, para marcar una suerte de ritmo cadencioso que recalca la sensación de rutina sin sentido en la vida de Keiko.
La película es un retrato de una sociedad que, en cuanto al rol que le asigna a las mujeres, no es muy diferente al Japón feudal. Las geishas modernas deben soportar las humillaciones a las que las someten sus clientes y deben asumir su rol de personas-objeto al servicio de la satisfacción de los hombres. Incluso ante la muerte no pierden esta calidad de objeto.
When a woman ascends the stairs tal vez no sea la película más característica de Naruse puesto que contiene elementos modernos para su época, a diferencia de sus otros trabajos. La música incidental de Jazz, las luces de neón, los decorados contemporáneos en los bares y en el departamento de Keiko, son algunos de estos elementos. Tal vez por esa razón, la película resulta muy fácil de seguir para un espectador occidental, siendo particularmente gratas las secuencias en los exteriores del barrio de las casas de sake en Tokyo, donde transcurre la acción, mostrándonos una ciudad que probablemente hace mucho ya no existe, pero que en aquella época tenía una personalidad muy particular y atractiva.
La película es realmente una delicia para todos los amantes del Gendaigeki y totalmente indispensable para quienes disfruten de ese inexplicable encanto del cine japonés. La edición en DVD de Criterion Collection ofrece una versión restaurada en alta definición digital, con comentarios de Donald Richie y una entrevista con el actor Tatsuya Nakaday, además de un interesante cuaderno con entrevistas a Hideko Takamine y textos sobre la película escritos por críticos y académicos.
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